PAU CASALS, SU VOZ Y SU TRAYECTORIA MUSICAL Y HUMANA, LLEVAN AL CONGRESO UN NECESARIO MENSAJE DE PAZ

El Congreso de los Diputados en el Hemiciclo ha celebrado por primera vez el Día Internacional de la Paz con un acto dedicado al chelista catalán, este 21 de septiembre, en Madrid.
El homenaje ha reivindicado su legado y su compromiso con la paz, la democracia y los derechos humanos a través de la música como lenguaje universal, y por supuesto su eximia categoría como intérprete, compositor y director de orquesta, coincidiendo con el 150.º aniversario de su nacimiento.
La celebración ha reunido música, testimonios y reflexiones en torno al compromiso del músico con un orden nacional e internacional volcado a la defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos.
El acto ha contado con la asistencia de la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, y de distintas autoridades institucionales, entre ellas, el presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, así como otros representantes de la sociedad civil, personalidades de la cultura y diplomáticos, también extranjeros.

La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha abierto el acto destacando la responsabilidad de las instituciones y del conjunto de la sociedad en la construcción y defensa de la paz. En este sentido, ha señalado que, en unos tiempos especialmente convulsos, es necesario aunar esfuerzos en torno a los valores que sustentan las sociedades libres y democráticas. Durante su intervención, ha destacado que “la paz es mucho más que la ausencia de guerra y que solo puede construirse sobre la dignidad, la igualdad y un reparto justo de oportunidades y bienes, y ha subrayado el papel de las instituciones democráticas, a través del diálogo, el entendimiento y la búsqueda de acuerdos, en la construcción de sociedades más justas y libres”.
Asimismo, ha puesto de relieve el compromiso de Pau Casals con la paz, la libertad, la democracia y los derechos humanos, destacando su capacidad para hacer de la música una forma de diálogo y fraternidad y convertir «El Cant dels Ocells» en un símbolo universal de paz.

El acto ha sido conducido por la conocidísima cantante y actriz Ana Belén y el respetado periodista de larga trayectoria Iñaki Gabilondo, que han dado paso e introducido las distintas intervenciones y actuaciones musicales
Uno de los momentos centrales del acto ha sido la interpretación del «Preludio», la «Sarabanda» y la «Giga» de la Suite n.º 1 para violonchelo solo, de Johann Sebastian Bach, a cargo del joven violonchelista Ettore Pagano, ganador del Queen Elisabeth Competition 2026, que ha interpretado las piezas con el violonchelo de Pau Casals, un Matteo Goffriller de 1733.

La actuación ha permitido volver a escuchar el violonchelo que Pau Casals consideraba «su amigo más amado» y que le acompañó durante más de sesenta años de su trayectoria artística. La elección de Bach ha conectado, además, con uno de los episodios fundamentales de su carrera: el descubrimiento, cuando tenía trece años, de las partituras de las Suites para violonchelo de Bach, que estudió durante doce años antes de interpretarlas públicamente. Elegante el cantabile de Pagano, que supo extraer desde las profundidades de la preciosa madera y los arcos, un elixir que conecta con la mejor tradición de la música de Occidente. Vibrante y a la vez sedoso el discurso con que descifra los pentagramas bachianos, tan llenos de misterio. Pagano seduce, convence y envuelve en una emoción que no siempre se declina con lucidez en las grandes salas de concierto ni a través de intérpretes consagrados.
Ganador en 2026 del 75.º Concurso Reina Isabel de Bruselas, Ettore Pagano nació en Roma en 2003 y comenzó a estudiar violonchelo a los nueve años. Se graduó en el Conservatorio de Santa Cecilia de Roma con mención honorífica. Desde muy joven inició una intensa actividad como intérprete en Italia y en el extranjero, llegando a actuar en la retransmisión en directo por RAI 1 con motivo del 78.º aniversario del Día de la República, celebrado en el Palacio del Quirinal en presencia del jefe de Estado, Sergio Matarella. Y desde 2013 ha obtenido el primer premio absoluto en más de 40 concursos nacionales e internacionales. Fue además ganador de la edición de 2025 del prestigioso Premio Abbiati, concedido por la crítica musical italiana.
Ettore toca un violonchelo de los hermanos Ongaro, construido en Venecia en 1777, que le fue confiado a través de la iniciativa cultural y filantrópica «Adopta a un músico». También dispone ahora del violonchelo «Casals» de Matteo Goffriller, construido en 1733 y cedido generosamente por la Fundació Pau Casals, instrumento-joya que ha utilizado en el Congreso de los Diputados de España. En mi entrevista a vuelapluma no programada, el joven músico mostró su preocupación, porque cree que la música tiene menos relieve en la actualidad que las artes visuales o la literatura y se adentró en comentar la importancia de la paz, la democracia y la solidaridad, en la línea que lo hacía y pensaba el recordado y querido maestro catalán. Y la “sala de los pasos perdidos”, icónica, tan citada, se llenó de encuentros diferentes, de comunicación, de entrevistas improvisadas, como las de Pagano o Suzuki. De fluidez…de afecto y cercanías.

A continuación, Jordi Pardo, director general de la Fundación Pau Casals, destacó que «Pau Casals nos recuerda que no se puede separar el arte de la vida”. En su intervención, ha puesto también el foco en la especial relación de Casals con Madrid, ciudad en la que vivió entre 1893 y 1895, donde continuó su formación artística de la mano de grandes maestros y que, en diciembre de 1935, le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad y lo nombró Hijo Adoptivo. Frecuentó también el Congreso de los Diputados, al que acudió en distintas ocasiones. Finalmente, ha agradecido al Congreso de los Diputados la celebración de este homenaje a un «catalán universal».
La música como lenguaje universal y herramienta de paz
Se ha destacado nuevamente la dimensión social de Casals y su defensa del acceso universal a la cultura, que le llevaron a impulsar en Barcelona su propia orquesta y, posteriormente, la Associació Obrera de Concerts, con el objetivo de acercar la música a los trabajadores y trabajadoras y a las personas con menos recursos.
Se comentó asimismo su respuesta y sensibilidad ante algunos de los grandes conflictos del siglo XX, desde la ayuda que prestó a las personas afectadas por la Guerra Civil española hasta el apoyo a los refugiados de los campos de concentración del sur de Francia tras su exilio en 1939. Casals fue invitado por las Naciones Unidas hasta en cuatro ocasiones. En la visita realizada en 1958, pronunció un mensaje legendario en defensa de la paz frente a la amenaza de un conflicto nuclear.
Se han recuperado también las palabras que algunas de las grandes personalidades del siglo XX dedicaron a Casals. Thomas Mann, premio Nobel de Literatura, lo definió como «símbolo del artista que se mantiene incorruptible» y de «la inconmovible unión del arte y la moral», mientras que John F. Kennedy destacó que «nadie ha enriquecido más notablemente [la libertad humana] que Pau Casals». Albert Einstein y John F. Albert Schweitzer, también tuvieron palabras de admiración por el músico y su proyecto vital.
La voz de Casals en las Naciones Unidas

Uno de los momentos más significativos de la celebración- modélica, cercana a la perfección por todos los implicados y responsables ad hoc del Congreso, ha sido la reproducción de fragmentos del mensaje de paz de Pau Casals de 1958, difundido con motivo del concierto conmemorativo del 13.º aniversario de las Naciones Unidas en Nueva York. Casals había sido invitado por el secretario general de la organización, Dag Hammarskjöld, a participar en esta celebración como músico de referencia internacional y firme defensor de la paz, en un contexto marcado por la Guerra Fría y la amenaza nuclear. En uno de los fragmentos de su exposición, Casals reivindica el papel de la cultura en la construcción de la paz: «La música, este maravilloso lenguaje universal comprendido de todos en el mundo, debe contribuir a la comunicación y entendimiento entre los hombres».
Su intervención ante las ONU refleja una de las constantes de su trayectoria: la convicción de que el artista no podía permanecer ajeno a los grandes desafíos de su tiempo y que la música podía contribuir al entendimiento entre los pueblos.

Granados, Falla y Casals: la música como lenguaje universal
La música ha vuelto a ocupar un lugar central posteriormente, con la interpretación del «Intermezzo» de Goyescas, de Enrique Granados, a cargo de Ettore Pagano, al violonchelo, y Yoko Suzuki, al piano. La obra ha permitido recordar la estrecha amistad personal y musical que unió a Granados y Casals. Yoko Suzuki, por su parte, alumna aventajada de la también pianista Alicia de Larrocha, señaló como su colega Pagano, la importancia de continuar con este legado musical y humanista. Su interpretación de la música española, a pesar de sus orígenes orientales, demostró- como ella misma destacó en unas declaraciones a esta corresponsal- “que un chelista italiano y una pianista y organista japonesa (toca en la Sagrada familia de Barcelona el órgano todos los domingos en misa de 10.30), pueden traducir sin inconvenientes, una tradición que, en principio, podría resultarles lejana o algo ajena”.
En uno de los mensajes del maestro que ahora se conmemora a las nuevas generaciones, expresó: «Sed Jóvenes toda la vida. Decid las verdades al mundo. Bondad, amor. Este es el mundo auténtico. Tengamos amor. Amor y paz».

La música nuevamente, cerró el homenaje en el Congreso, una tarde cálida del casi otoño, con la interpretación tierna y dulce primero de la «Nana» y luego la emoción y la pasión de la «Jota» de la Suite popular española, de Manuel de Falla, nuevamente a cargo de Ettore Pagano y Yoko Suzuki. La elección de estas piezas ha permitido evocar también la amistad y afinidad musical que unieron a Falla y Casals, coincidiendo este año con el 150.º aniversario del nacimiento de ambos músicos.
Finalmente, el acto concluyó con la interpretación de «El Cant dels Ocells», canción popular catalana que Pau Casals convirtió en un símbolo de añoranza de su tierra, esperanza y paz. Con esta interpretación, el Congreso de los Diputados ha puesto el broche final a una celebración que ha unido música, palabra y memoria para reivindicar la figura de Pau Casals y su compromiso con la paz.
La programación de Casals150 en Madrid continúa el próximo miércoles 23 de septiembre en el Instituto Cervantes, acogiendo la presentación de la programación de la conmemoración del 150.º aniversario del nacimiento de Pau Casals, iniciada en abril de 2026 y que se prolongará hasta octubre de 2027.

Coda: El Congreso de los Diputados es- o debería ser- un lugar de reflexión y de consenso, de acuerdos, para plasmar la entrega del voto delegado que todos los ciudadanos han dado a sus representantes en un foro privilegiado en democracia. No siempre se contesta adecuadamente a esas expectativas ciudadanas, y a menudo, coincidiendo con el clima de crispación en el orden internacional planetario y la ruptura de los viejos mapas geopolíticos, la discordia toca las puertas de este magnífico edificio, con un hemiciclo que goza de una decoración y un ambiente propicios para el entendimiento y la música (maderas por doquier, tondos, alfombras espesas que acolchan las palabras y las convierten en tersos susurros y una cúpula ahuecada y redonda que facilita una acústica ideal).

Este 21 de septiembre, excepcionalmente, todos los participantes escucharon con atención y un gran respeto, el recuerdo de Pau Casals y su herencia irrepetible en lo musical y lo humano y esta vez, la música y el lenguaje, la sobriedad, devolvieron la Paz y la Fraternidad al hábitat político, en un día en que se las celebraba, como una invocación, en muchos países del mundo, de buena voluntad. A ver si puede ser posible…
Alicia Perris
Fotos de la conmemoración, Mónica Moyano.